Cuando cae la noche en los bosques templados lluviosos del sur de Chile, la oscuridad se vuelve casi total. Sin embargo, en un rincón oculto de la Reserva Vodudahue, algo inesperado rompió la penumbra: una luz verde, tenue pero persistente, emergÃa desde el suelo del bosque. No era un reflejo, ni un insecto luminoso. Era un hongo. El hallazgo de Mycena luxaustralis, la primera especie de hongo bioluminiscente registrada en Chile, representa un descubrimiento excepcional para la ciencia y la conservación.
El equipo de Fungilab Estudios Ambientales, liderado por los micólogos chilenos Pablo Sandoval y Adriana Calle, en colaboración con investigadores internacionales, logró identificar y describir esta especie, cuya luz emana desde su himenio, la superficie fértil donde produce esporas. Además de su evidente belleza, M. luxaustralis cumple una función ecológica clave, como descomponedor de materia orgánica.
En esta entrevista, conversamos con Adriana Calle, micóloga y directora de Fungilab, para conocer en profundidad, los aspectos cientÃficos, ecológicos y simbólicos de este hallazgo que ilumina no solo el suelo del bosque, sino también la urgente necesidad de valorar y proteger el Reino Fungi. Un viaje al misterio luminoso del sur del mundo.
Entrevista
1. ¿Cuáles fueron los criterios morfológicos y moleculares que permitieron identificar a Mycena luxaustralis como una especie nueva para Chile?
En nuestra investigación, identificamos a Mycena luxaustralis como una especie nueva, basándonos en una combinación única de caracterÃsticas morfológicas y moleculares. A nivel macroscópico, esta especie se distingue por su pÃleo granuloso y estÃpite hirsuto en la base, que surge de un disco basál bien desarrollado. Además, todo el cuerpo fructÃfero emite una bioluminiscencia de color verde brillante. Estas caracterÃsticas, la diferencian de otras especies similares, encontradas en la misma región. Desde un punto de vista microscópico, las caracterÃsticas de M. luxaustralis, incluyen esporas globosas a subglobosas y amiloides; también presenta numerosos queilocistidios y acantocistidios densamente espinulosos, asà como caulocistidios lisos. A diferencia de algunas especies relacionadas, carece de querocitos y otra caracterÃstica clave, es que se encuentra exclusivamente en los raquis muertos, de la especie de helecho Parablechnum chilense.
En el aspecto molecular, utilizamos secuencias de ADN para confirmar que efectivamente Mycena luxaustralis es una nueva especie. Realizamos un análisis filogenético de las regiones ITS y 28S del ADN nuclear ribosomal, que demostró que M. luxaustralis, es distinta de otras secuencias de Mycena incluidas en nuestro análisis. De hecho, las secuencias de las muestras de M. luxaustralis, formaron clados bien definidos en todos los análisis filogenéticos (ITS, 28S y el análisis concatenado de ITS+28S). En cada uno de estos análisis, se observó que M. luxaustralis, formó un clado hermano bien sustentado con especÃmenes de América del Norte y Europa, identificados como M. adscendens o M. tenerrima.
Lee la entrevista completa en la Primera edición de Revista Micelio 🙂
Puedes seguir el trabajo de este equipo investigativo en @micobiota_chilena
